domingo, 13 de septiembre de 2015

Belthan y la joven de Vhyritria (Segunda parte)

En alguna ocasión me han dicho que mis historias (o al menos la mayoría de las que cuento) tienden a ser trágicas, o a tener un final demasiado triste o cruel. Pocas veces recuerda la gente que yo no soy su artífice, me limito simplemente a contar lo que ha ocurrido, lo que fue, y lo que a veces aún es. Si queréis culpar a alguien culpad a la vida, o a vosotros mismos y a vuestros actos, pues son los que acaban llevando a esos finales tan trágicos. Un día llega alguien y te pide todo ilusionado que cuentes una bonita historia. Demonios, incluso he tenido alguna preciosa muchacha que me ha preguntado si sabía alguna romántica. Y antes las contaba, hace mucho tiempo. Pero las historias más bonitas son muchas veces las más tristes, todo lo que podría haber sido y nunca fue, ni será. No tiene sentido elevar las expectativas para luego estrellarlas sin remedio. Por eso ya solo cuento estas historias. Quién sabe, quizás algún día una persona me vuelva a convencer para volver a ser lo que fui. Pero hasta entonces, estas serán mis historias, y este seré yo.

Ah, ahí estáis. Bien, pensaba que ya no vendríais con esta tormenta. Veamos, si mal no recuerdo ayer os prometí que os contaría la segunda parte de la historia de Belthan y esa joven de Vhyritria. Pues poneos cómodos y prosigamos.

Dejamos a nuestro querido amigo en las calles de Medialuna perseguido por casi toda la guardia de la ciudad y una muchedumbre del barrio bajo. Y como ya os dije, hizo lo único que podía mejorar esta historia, que no fue ni más ni menos que dirigirse al Castillo Viridano. 

Veréis, en la cabeza de Belthan aquello era una idea brillante, pues el camino que lleva a él es estrecho, tiene muros a ambos lados y multitud de árboles en su lado exterior. Así que en teoría aquello serviría para frenar o incluso atascar a sus perseguidores, y a la vez le brindaría la oportunidad de esconderse. La parte no tan brillante del plan fue que no se le ocurrió cómo reaccionaría la guardia real al ver una turba inmensa dirigiéndose al castillo. 

Cuando la guardia real informó al rey de que la guardia de la ciudad y una gran cantidad de ciudadanos furiosos se dirigían hacia allí, cundió el pánico. El rey temió que se tratase de un intento de derrocarlo, así que hizo poner a salvo a su mujer y a su hija, mientras pedía su armadura y su espada y ordenaba que se despertase, buscara o avisase a todo hombre capaz del castillo para formar frente a la puerta principal. Así que imaginaos la cara de Belthan cuando de pronto parte de la guardia real sale del castillo y baja por el camino hacia él mientras detrás sus perseguidores no se rinden. Si alguna vez os metéis en algún lío con él, procurad no seguirle, creedme. 

Volviendo a la historia, viendo que no tenía salida, gritó precisamente aquello que más temía oír la guardia real, que fue que lo ayudasen, que aquella muchedumbre enfurecida venía a matar al rey. Así que se dirigieron hacia ella desenfundando sus armas mientras aconsejaban a Belthan que se refugiase en el castillo y avisase a la guardia del interior. Cosa que hizo mientras guardia real, guardia de la ciudad y elementos del barrio bajo chocaban. 

Si alguna vez habéis estado en Vhyritria y habéis escuchado hablar del incidente de "los quince minutos de la vergüenza", se refiere precisamente a este incidente, en el que durante quince angustiosos minutos Vhyritria luchó contra Vhyritria. Por suerte solo hubo unas cuantas docenas de heridos, pero ningún muerto. Al cabo de esos quince minutos a alguien de aquella masa batalladora se le ocurrió preguntar por qué estaban luchando, y aquella pregunta caló en todos los presentes, deteniendo la lucha. En menos de dos minutos todos se habían puesto al día, y reanudaron la persecución de Belthan, con la guardia real sumándose a ella, pues temían que fuera un asesino que hubiera aprovechado la confusión para colarse y matar al rey. 

Creo que el castillo nunca tuvo a tanta gente en su interior como aquella noche. Fue bastante divertido. Por desgracia no tanto para Belthan, atrapado dentro de un castillo y con media Vhyritria en su interior buscándole. Mientras intentaba encontrar sin mucho éxito un lugar en el que esconderse, acabó entrando en la habitación en la que estaban escondidas la reina y su hija, la princesa. E imaginad la sorpresa de Belthan cuando ve a la reina abrazando y protegiendo a la joven con la que horas atrás él había estado paseando y conversando por la ciudad. 

Sí caballeros, Belthan se había fijado ni más ni menos que en la princesa cuando esta había decidido escaparse del castillo y dar una vuelta por la ciudad vestida como una ciudadana más. Como es lógico tanto él como la princesa se sorprendieron bastante al ver al otro allí, pero no tuvieron tiempo de decir nada, pues la reinó gritó pidiendo auxilio temiendo que las intenciones del pobre Belthan no fueran precisamente buenas. Y ahí estaba otra vez él, huyendo por pasillos, escaleras y más pasillos. Pero nuestro amigo no podía defraudarnos, y una vez más, y para deleite de todos nosotros, tomó la decisión más ridícula, que sin embargo acabó por salvarle la vida. 

Veréis, estando donde estaba, y totalmente rodeado y atrapado, solo se le ocurrió pensar en qué sitio no lo buscarían nunca y esconderse allí. Sí amigos, Belthan, en un alarde de inconsciencia, estupidez y brillantez, fue derechito a las mazmorras, abrió una de las celdas y se encerró dentro. Dado que la guardia real es la única con acceso a las mazmorras y apenas se fijan en sus inquilinos, no se fijaron en él, y siguieron buscando. Esa fue la única parte de su plan que funcionó. 

Por desgracia no se le ocurrió pensar cómo escaparía, y estuvo veinte días a pan y agua en aquella celda, hasta que la princesa, que resultó ser una chica mucho más inteligente y sorprendente de lo que Belthan se había imaginado, ató cabos e imaginó que se habría ocultado allí. A partir de ahí digamos simplemente que la princesa lo sacó de la celda, y que a la larga también del castillo, aunque permaneció varios días con ella en secreto. 

Ah el amor. Y lo que pasó entonces, bueno, eso solo lo saben ellos.

Y esa es la historia de Belthan y la princesa. Bueno, una parte. Supongo que os preguntaréis cómo pasó de estar en Vhyritria viviendo una historia de lo más bonita con la princesa a estar aquí en esta taberna con nosotros. Bueno, solo puedo deciros que nada es tan simple como pensáis ni que todo es lo que parece. 

Todos nosotros formamos parte de una historia aún mayor, y que él esté aquí ahora se debe tan solo a que se están empezando a colocar todas las piezas de esta partida.

Pero no os preocupéis y tomad otra ronda para alegrar esas caras, al fin y al cabo aún nos quedan muchos días. Y muchas historias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario