Algo está ocurriendo, hay una cierta intranquilidad en el aire. Mezclada con un tenso silencio. Y he oído algún que otro rumor que me hace temer lo peor. Los caminos ya no parecen tan seguros, y las gentes de los pueblos cercanos se encierran en sus casas al anochecer.
Como para confirmar mis sospechas, un destacamento de soldados con distintivos del norte apareció hace dos días en Silfant. Y por lo que he podido averiguar, informaron al gobernador de la ciudad de que estaban allí para entrenar sobre el terreno, y de que pasarían varias semanas por la zona, con su base de operaciones en el Valle de los Diez.
Y un cuerno. Uno no atraviesa tantos territorios para entrenar a un puñado de soldados. Y menos aún se instala en ese valle maldito. Aquí está pasando algo gordo. Y grave. Y probablemente tenga que ver con las tumbas. Me huelo problemas.
Mañana iré al valle e intentaré colarme en el campamento para averiguar lo que traman esos soldados. Rezo a los dioses para que mis temores sean infundados.
Y para no encontrarme con esas estiradas de la orden...
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