viernes, 11 de septiembre de 2015

La Muralla Carmesí

Si mal no recuerdo creo que ayer alguno de vosotros me preguntó por qué a la Muralla Carmesí se la llama así. Os conté que el muchacho fue quien la concibió y quien supervisó su construcción. Lo que no os conté fue que ese no es su nombre original, y que el que recibe en la actualidad deriva de un conflicto tan terrible que acabó con la muralla rebautizada y su antiguo nombre completamente olvidado. Lo realmente gracioso es que nadie sabe tampoco el porqué de su nombre actual. Bueno, puede que casi nadie...

Todo se remonta a unos cuantos años atrás. Supongo que todos recordaréis el famoso incidente de los tributos. Dejaré esa historia para otro día, pero a raíz de aquel incidente se produjo un levantamiento contra el rey por todas las tierras. Aunque hubo también quien se posicionó junto al rey en su defensa. La mayoría de la gente piensa que aquel asunto se solucionó mediante diplomacia cuando las bajas de ambos bandos fueron demasiado grandes, lo que condujo a la abolición de aquellos tributos. Pero no fue así. 

El levantamiento a favor y en contra del rey afectó a todas las tierras, y se movilizaron dos enormes ejércitos que acabaron encontrándose y chocando en la muralla, que por aquel entonces recibía el nombre de Muralla del Alba. A un lado los hombres del rey, los señores que lo apoyaban y sus ejércitos, al otro sus detractores, entre los que había quienes simplemente lo odiaban y quienes se oponían al tributo por considerarlo abusivo. Durante una hora no se movió ni un alma, y tan solo el sonido de la respiración de todos los presentes interrumpía el tenso silencio. Pero al cabo de esa hora, un lord opositor al rey lanzó sus fuerzas contra la muralla, quizás por codicia, quizás por odio, quizás por justicia. O quizás azuzado por alguien que permanecía en un segundo plano. La cuestión es que aquella acción bastó para que ambos ejércitos pareciesen cobrar vida y se lanzasen el uno contra el otro. Arqueros disparando desde la muralla, catapultas destrozando los muros y almenas, cargas de caballería por doquier, y miles de soldados luchando a pie frente a la muralla. La lucha era de una intensidad tal que hacía vibrar la tierra y todo cuanto había en ella. Incluso noso... Cof Cof.  Disculpadme. Como decía, incluso los soldados sentían sus entrañas vibrar, y el ruido era completamente ensordecedor. Tras varias horas, la lucha parecía no decantarse hacia ninguno de los dos bandos, y todos temían que se prolongara toda la noche. Sin embargo tuvo un final tan repentino e inesperado como su comienzo.

Aquí he de hacer un alto, pues si bien todas las versiones de esta historia comienzan igual, sus finales difieren ampliamente. En una de ellas se dice que al llegar la noche, los ejércitos estaban tan agotados que ambos bandos decidieron entablar negociaciones que resultaron fructíferas, y que aquello supuso el final de la batalla. En otra se habla de la absoluta victoria de las fuerzas reales sobre aquellos que se habían levantado contra el rey. Pero hay una tercera versión más oscura y con dos finales.

Veréis, en esa versión se menciona que justo frente a la muralla había un pequeño pueblo que se vio metido de lleno en el conflicto. Era muy pequeño, tanto que ambos bandos lo consideraron irrelevante, y fue arrasado conforme la batalla avanzaba. Nunca se supo cuál de los bandos fue el responsable, si fue una flecha incendiaria perdida, si fue una catapulta y el zoquete responsable de ella, o si la causa fue otra. Pero el pueblo fue completamente arrasado, y todos y cada uno de sus habitantes murieron. Todos salvo uno: una niña pequeña. Cómo sobrevivió es un misterio, pero lo cierto es que lo hizo, y mientras la batalla se desarrollaba a su alrededor, ella permanecía inmóvil entre las ruinas de las casas, entre los cuerpos quemados. Nadie le prestó atención, y la batalla continuó y continuó. Hasta que justo cuando la luna llena iluminaba el campo de batalla, un llanto detuvo todos los combates. Se trataba de la niña, ahí en medio, entre muertos y ruinas, llorando.

Los que de algún modo conocen esta versión suelen contar que el llanto de esa niña conmovió aquellos corazones beligerantes, y que de ese modo todos decidieron volver a sus casas avergonzados de lo que habían hecho y de las muertes que habían causado. Sin embargo hay una segunda versión. En ella, cuando la niña dejó de llorar, su rostro reflejaba una única cosa: ira. Y con toda esa ira, gritó dos palabras a los ejércitos que la contemplaban: "os odio". Tras decir eso echó a correr y desapareció. Lo que ocurrió a continuación fue simplemente...., una masacre. Todos y cada uno de los soldados de ambos bandos murieron violentamente al mismo tiempo. Todavía no está claro qué o quién los mató, pero toda su sangre tiñó la tierra y la muralla. Esa misma versión dice que solo dos personas escaparon a esa masacre: la niña y uno de los hombres que participaban en la lucha.

Y esa es la historia de la Muralla del Alba, rebautizada como Muralla Carmesí por la sangre que tiñó sus muros y almenas. O al menos una de sus historias con sus diferentes versiones. Quién sabe cuánto hay de verdad en ello, al fin y al cabo son tan solo historias. Pero dado que veo algunas caras pensativas y algunas otras horrorizadas, iré a por más bebida. Creo que os vendrá bien.

Me pregunto qué habrá sido de aquella niña. Aún no he podido olvidar su rostro crispado de ira....

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