miércoles, 16 de septiembre de 2015

Carta a Belthan

Belthan:

Temo que las nuevas que encuentres en el norte no hagan sino confirmar lo que sospechábamos.

Ayer mientras nos dirigíamos al oeste, mi acompañante recibió un mensaje de sus hermanas de la orden lo suficientemente grave como para volver a la taberna sin demora y escribirte esta carta. Parece ser que el destacamento de soldados que salió del norte hará veintitrés días reapareció cerca de Silfant hace dos. Aunque probablemente ya sepas eso. Lo que quizás desconozcas es que bajo pretexto de maniobras militares y entrenamiento especial, se han dirigido al Valle de las Diez Espadas y han establecido allí su campamento. Y ya sabes lo que hay allí: las tumbas del rey Makthar y de los Diez. Ambos sabemos que no es ninguna casualidad, aunque en todos los canales impere la normalidad más absoluta. No me queda más remedio que investigar más a fondo y pasar a la acción de ser necesario. Sé que en el mejor de los casos solo podré retrasarlos, pero por ahora el tiempo es nuestra mayor baza en esta partida, así que tendrá que bastar. Por ahora.

Antes de partir de nuevo con mi acompañante he de pedirte perdón, pues he roto la promesa que te hice y he sacado tu espada del lugar donde reposaba. Espero que comprendas el porqué de mis acciones. Sí, acciones, pues después de sacarla la he llevado al Lago del Ayer. Sé que estarás molesto por ello, pero si la situación es la que nos tememos, no nos va a quedar otro remedio que volver a empuñar nuestras armas. Y sé que en tu estado actual serías incapaz de ello, por eso la he llevado al lago. Sé que no tengo derecho ni puedo obligarte a ir a buscarla, pero sabes tan bien como yo que te necesitamos, y que estas tierras te van a necesitar.Y el único modo es enfrentarte a tus demonios en el lago, perdonar a tu espada y perdonarte a ti mismo. Que el viejo Belthan vuelva de nuevo. Sé que puedes, tengo fe en ti viejo amigo.

Ah y no te preocupes por mí, de camino a Silfant le haré una visita a Maira. Quizás con su ayuda logre hacer algo más que retrasarlos, ya que dudo que la orden vaya a querer inmiscuirse ayudándome.

Hasta que vuelva cuida bien de la taberna, actúa con normalidad y no le digas nada a nadie. Y si puedes, tantea al muchacho. Sí, al muchacho, el de la mesa del fondo. No pongas esa cara que estoy seguro que estarás poniendo. Las piezas se mueven, y lo necesitaremos a él también.

Que las sombras te guarden,

Kels

PD: Espero que te hayas acordado de la llave de la taberna que te di, conociéndote eres capaz de meterte por el hueco de la chimenea y poner todo perdido de hollín.
PD2: Solo tantear. Recuerda que el muchacho porta una pesada carga, y aunque le ayudaremos con ella, por ahora es mejor no presionarle.
PD3: Y cuenta alguna historia a los clientes en mi ausencia, no quiero regresar a una taberna vacía.

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