martes, 15 de septiembre de 2015

Tabernero improvisado

Buenos días a todos, y antes de que digáis nada sí, soy Belthan. Supongo que os estaréis preguntando dónde está Kels y la razón por la que la taberna estuvo cerrada ayer. Por vuestras caras deduzco que no sabéis quién es Kels. Es el tabernero, el dueño de este lugar, el que nos ha estado contando una historia todos los días. Ahora que hemos aclarado ese punto, pasemos al siguiente.

Todos recordaréis la noche en la que Kels contó la segunda parte de mi historia. Pues bien, un rato después de marcharos y justo cuando yo mismo iba a irme, vino a la taberna una.... Dioses, ni siquiera recuerdo cómo las llama Kels. Se supone que son una especie de orden formada únicamente por mujeres, que tiene su sede en el oeste, cuya misión es importante y de la que no tengo absolutamente ni idea.

La cosa es que aquella noche vino una de aquellas mujeres, con bastante prisa y una cara bastante seria todo hay que decirlo. Y es una pena, porque tenía unos rasgos bastante atractivos. Pero lo realmente importante es el mensaje que traía. No puedo desvelaros su contenido, sin embargo se trataba de algo lo suficientemente urgente como para que esa misma noche, Kels tuviera que marcharse precipitadamente al oeste con aquella mujer, y yo tuviera que partir al norte para hacer algunas indagaciones. Se suponía que hoy debíamos ponernos en contacto por los canales habituales, pero no he sabido nada de él, lo cual resulta extraño. Así que he vuelto a la taberna esperando encontrar algo, una nota, un mensaje, una pista, o incluso a él mismo como si nunca se hubiera marchado. Obviamente estaba cerrada, así que he tenido que entrar por la chimenea. Habría resultado divertido de no haber sido porque justo cuando ya casi estaba dentro, he recordado que Kels me dio una llave de la taberna hace tiempo.

Sí lo sé, me paso la vida encerrándome en celdas, colándome en casas equivocadas y entrando por la chimenea en lugares de los que tengo la llave. Ahora que ya nos hemos reído todos, continuaré.

Cuando por fin me he limpiado como buenamente he podido de mi travesía por la chimenea, he buscado por toda la taberna alguna señal de Kels, pero ha sido en vano, no he encontrado nada. Y justo en ese instante han empezado a entrar clientes, y no me ha quedado otro remedio que hacer de tabernero improvisado. Luego habéis llegado vosotros, sus asistentes habituales, y me habéis mirado como si un dragón hubiese defecado en mi cara y yo lo hubiese encontrado lo más normal del mundo. Pues siento haberos desilusionado, pero Kels no está, y hasta que regrese yo lo sustituiré. Las malas noticias son que lo mio no es contar historias. Las buenas noticias son que va a seguir habiendo bebida y comida. Y de todos modos Kels sabe arreglárselas solo, así que no os preocupéis por él, ya volverá. Ahora dejad que os invite a una ronda.

Solo espero que se marchen pronto, así podré leer la carta que ha dejado Kels.

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